martes, 1 de marzo de 2011

treinta y cinco

Estaba muy contenta escuchando una canción y de repente me acordé de vos. No sé si fue el tipeado de las teclas en mi oído que me susurraron tu nombre, no sé si fueron los recuerdos retorciéndose sobre mi cerebro, pero acá estás de nuevo. Y ahora escuchaba SI MAÑANA TE VAS, MAÑANA TE OLVIDO; SI MAÑANA ME AMAS ME ESCAPO CONTIGO, y no, definitivamente no me siento identificada. No creo que te vaya a olvidar así de fácil cuando te las tomes de acá (es más, lo dudo MUCHÍSIMO), pero vos misma dijiste que si no me hablás, no querés que te hable; si no me decís de verme, no querés que nos veamos... al fin y al cabo vas a terminar de confirmar mi (idiota) teoría de la conveniencia. No importa, son cosas que pasan (triste autocompasión).  Y tampoco entiendo por qué estoy escribiendo estas pelotudeces, el alcohol no me hace bien al cerebro.

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