"Dormite. BASTA, dormite que es tarde".
Y ahí siguió, desafiando lo que la cabeza le obligaba, tildada en la oscuridad, mirando esos minutos que brillaban, que la llamaban desde el otro lado de la habitación. Concentrada, muy concentrada en eso que noche tras noche le quitaba el sueño.
"La cortina se movió" pensó. Pero no, sólo su imaginación. Volvió a mirar los números verdes.
"La cortina se movió de nuevo, y esta vez la vi claritísimo". Algo se había hecho notar en su habitación.
"Estás sola" le susurraron al oído. Pero ella no soportaba que la invadieran.
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