viernes, 11 de marzo de 2011

cincuenta y uno

¿En qué lugar del alma perdimos nuestra magia? Lo nuestro ya no puede continuar. Tengo que decirte adiós pero no quiero llorar. Me duele tener que verte y escuchar tu voz porque siento que no voy a poder hacer que todo sea igual. Podría llamarte, espero que no te moleste. No tengo fuerzas de verte. No quiero perderte pero me siento dolida. Y me arrepiento, pero he sido sincera al decirte que te quiero y que estuvieras a mi lado. Gracias por tus besos, por lo que me has dado, los he valorado. Pero ya lo hemos dejado, porque todo lo que empieza en esta vida tiene fin. 




Y sólo te pido perdón por jurarte tan en vano, te juré algo eterno que se ha ido tan temprano. 

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