domingo, 22 de mayo de 2011

ciento veintiocho

Tú no fuiste un sólo complemento en mi vida (como quizás yo sí lo fui en la tuya). ¿Cómo te hago saber que fuiste más de lo que incluso yo puedo pensar? Te di todo. Todo lo que, al menos, estaba a mi alcance. Todo eso te lo di. Te abracé cuando lo necesitaste. Te besé cuando así me lo pedías. Te entregué mi amor, puro e incondicional. Te arropé con mis brazos cuando hacía frío. Te acaricié cuando te sentías solo. Hice todo lo que podía hacer. Y me equivoqué. Jamás vas a sentir como siento yo. Pensé que, al menos, un poquito de amor te iba a cambiar, pero sigues siendo el mismo egoísta de siempre. Sólo tú y lo que piensas es más importante que cualquier persona, que cualquier cosa. El día que dejes de pensar en ti, y sólo en ti, ahí te vas a dar cuenta de que te equivocaste. Y ahí es cuando te vas arrepentir. Cuando ya sea tarde, y yo me haya cansado. Cuando te quedes solo. Cuando ya no tengas nada de todo eso que tuviste. 


Ahí, recién ahí vas a entender mi dolor.

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