Me da escalofríos pensar en zombies. Y mirá que me gustan las pelis de terror, más en el cine... pero las de zombies no las soporto, me pongo loquita. Son típicas y a la vez tan reales. Esas en las que todos tus amigos mueren y siempre hay un grupo chico (bien chico) de personas que tratan de salvarse; bien idiotas. Después se encuentran con otro grupo y resulta que uno estaba infectado... siempre lo mismo. Lo peor es que los protagonistas o coprotagonistas de las películas zombísticas son TAN cliché: una mina embarazada, o con el pendejo chiquito, un policía negro, uno blanco, un médico, alguno que sepa de armas, y un par de pelotudos más que se van muriendo mientras pasan la hora y media o dos horas. Y me pongo a pensar, muy profundamente: yo no puedo encarnar ninguno de esos personajes, ¡ME VAN A COMER EL CEREBRO! No me espero menos si realmente llega a haber un apocalipsis zombístico. Supongo que en ese momento lloraría, gritaría, llamaría a mis amores de la infancia y no tanto... idioteces cursis y esas cosas. ¿Está bien realmente pensar qué voy a hacer cuando sea un zombie? ¿Pensar a quién me comería primero y esas cosas? Ir al cine a ver una de zombies hace que mi cerebro se sienta deseado, me hace pensar que cualquier mañana puedo despertarme siendo un zombie y con mucha sed de sangre.
miércoles, 15 de junio de 2011
ciento cincuenta y uno
Me da escalofríos pensar en zombies. Y mirá que me gustan las pelis de terror, más en el cine... pero las de zombies no las soporto, me pongo loquita. Son típicas y a la vez tan reales. Esas en las que todos tus amigos mueren y siempre hay un grupo chico (bien chico) de personas que tratan de salvarse; bien idiotas. Después se encuentran con otro grupo y resulta que uno estaba infectado... siempre lo mismo. Lo peor es que los protagonistas o coprotagonistas de las películas zombísticas son TAN cliché: una mina embarazada, o con el pendejo chiquito, un policía negro, uno blanco, un médico, alguno que sepa de armas, y un par de pelotudos más que se van muriendo mientras pasan la hora y media o dos horas. Y me pongo a pensar, muy profundamente: yo no puedo encarnar ninguno de esos personajes, ¡ME VAN A COMER EL CEREBRO! No me espero menos si realmente llega a haber un apocalipsis zombístico. Supongo que en ese momento lloraría, gritaría, llamaría a mis amores de la infancia y no tanto... idioteces cursis y esas cosas. ¿Está bien realmente pensar qué voy a hacer cuando sea un zombie? ¿Pensar a quién me comería primero y esas cosas? Ir al cine a ver una de zombies hace que mi cerebro se sienta deseado, me hace pensar que cualquier mañana puedo despertarme siendo un zombie y con mucha sed de sangre.
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2 comentarios:
Ya te dije, en caso de apocalipsis zombie, estás formalmente invitada a mi hogar. Bah, probablemente yo me autoinvite a lo de tu abuela, seguro la pasamos mejor. Aunque ese dpto. es demasiado grande, y en circunstancias como esa creo que prefiero lugares pequeños, donde no te puedan agarrar de sorpresa (los zombies).
Wiiiiii (?).
Jajajaja genial... vamos todos a lo de mi abuela y nos encerramos en algún baño o habitación... o el zótano... o la terraza.
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