miércoles, 3 de octubre de 2012

doscientos treinta y tres

Pasarás por casa, sin llamar, sin avisar, no somos nada en especial. Reiremos juntos y me contarás mil  cosas que prefiero no escuchar. Y aquí estoy, otra vez, aguantandome un beso. Aquí estás, y no puedo callar. Quien dijo amigos, dijo amor, que quede claro. Si ya he perdido la inocencia de jugar. Será mejor aceptarlo; hay un paso más allá, y para darlo que tal si no te vas. Y aquí estoy, no lo ves, aferrada a este sueño, frente a ti, esperando una señal. Quien dijo amigos, dijo amor, que quede claro. Si ya he perdido la inocencia de jugar. Será mejor aceptarlo; hay un paso más allá y para darlo que tal si no te vas. 

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