martes, 22 de febrero de 2011
veintinueve
No se detengan en nosotros, sólo somos dos caras, ni siquiera bonitas. No tenemos talento, ideas ni estilo. No tenemos la llave que nos abra el destino. No se detengan en nosotros, no valemos la pena de echarnos la mirada. Somos dos pajarracos insulsos y escondidos. Somos dos hojas flojas, dos ángeles caídos. Pero no nos importa si el viento no nos sopla, nosotros nos amamos como se amas las sombras inmóviles, sin rostro, sin sentido aparente. Nos iremos gozando y ¡¿qué importa la gente?! Y si acaso la vida no nos tiene preparada alguna inteligencia, algún pase de magia, ya lo habremos perdido por alguna atontada. No se detengan en nosotros, somos, lo que se dice, dos luces apagadas. El mar no nos recuerda, nuestros padres tampoco, pero tanto te amo que Dios se vuelve loco. No se detengan en nosotros. Salimos en los diarios por vanas vanidades, nos tienen en recortes, nos calcan a su antojo, nos han alimentado con nuestros propios ojos. [Erika García]
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