miércoles, 23 de febrero de 2011

treinta y uno

Quiero darle lo que está más allá de todo, de lo imposible. Mi mano roza su pecho buscando sólo un latido, y más que placer, encuentra un mismo sentimiento. Su silueta es el contorno de mi estilo. A veces pienso en tener sus labios cálidos, perdida como un náufrago en su mar (en ese en el que culmina el mundo). No llega más que mi mano rozando su rostro, y así me dibujo una sonrisa; ella en forma de viento empapó mi sentidos. Y olvidó el "siempre juntas, más allá de todo", y yo sonrío igual (besame lento la boca). Estoy rogando verla, mi mente ya es suya, mis manos desean tenerla. Y ya no miento; le cumplo el sueño pero a cambio que ella me construya el corazón (construíme el corazón). Y ella es mi arquitecta del alma, con su sonrisa va construyendo mi calma. Y así fue que me hizo entender lo que provoca siendo tan mujer.

No hay comentarios: