jueves, 24 de febrero de 2011

treinta y dos

¿Cómo reconstruyo mi mente? construímela con tu aire Si nunca se me rompió, se me perdió, tampoco la entregué; sólo se consumió, así como el aire cuando subís sin oxígeno, sin vos. Si tan sólo alguien se tomara el atrevimiento de cambiar lo que pienso, darme una nueva, una blanquita ¿por qué doy por sentado que lo blanco es bueno? y limpia para poder comenzar desde cero, para poder empezar a sentir sin imitar, para dejar de pensar con palabras, para empezar a imaginarte con figuras estampadas en porcelana fría. ¿Un abrazo? Lo dudo, no va a calmar el fuego incendio que siento dentro ahora. Quizás tu oído me ayude a pepararme un café... quizás. Tu ímpetu voracidad hace que te aleje de mi mente cada día un poco menos ¿por qué te acercas tan lento?. Es hora de irme, no quiero moverme quiero estar sobre tu boca, no quiero terminar de ser. ¿Volamos?

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