domingo, 30 de enero de 2011
veintiséis
No te estoy negando que la otra noche tuve ganas de besarte en más de una ocasión. No te estoy negando que las mariposas, esas responsables de mis cosquillas, llenan mi estómago con extrañas y confusas sensaciones cuando pienso en vos, cuando pienso en tu nombre, o simplemente cuando escucho nombrarte. No te estoy negando que cada vez que me acerco a donde vivís, me imagino recorriendo tu cuerpo entero, tu alma entera. No te estoy negando que, estando a tu lado, mi corazón late más rápido y con más potencia. Tampoco puedo negarte el echo de que te deseo, te deseo como a nadie deseé jamás, deseo tu cuerpo y tu alma a cada segundo.
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