domingo, 30 de enero de 2011
veinticuatro
Quiero que alguien me venda un boleto hacia la nada, al lugar más solitario, al lugar menos poblado y menos pensado, al lugar que nadie quiere conocer pero en el que todos desearían estar. Un pasaje a ese lugar que no se puede identificar como "tal lugar" ni se pueda recordar con típicas frases como "yo estuve en ..." o "lo que daría por volver a ..". Quiero ir a ese lugar en el que nada/nadie es perfecto, y nada/nadie trata de serlo, al lugar en el que las cosas existen, y son valoradas por ese simple existir, al lugar que merezca palabras salidas de un diccionario imaginario, sin ningún significado aparentemente existente en ningún lenguaje conocido. Quiero ir a ese lugar en el que no podés perderte, porque no es fácil encontrarse siquiera; ese lugar que queda más allá de las nubes, de los mares, de los cielos, de los arco iris, de los prados, de las montañas; más allá de los amores perdidos que nunca se encuentran, de las amistades fallidas que no se recuerdan, de los colores existentes de una mariposa invisible, del olor a flores secas rociadas por el rocío, de los sentimientos desencontrados y los sentimientos encontrados. Quiero ir a ese lugar donde no exista el cesped, ni la arena, ni el suelo; donde no existan las nubes, ni la lluvia, ni el viento, nisiquiera exista el cielo como hoy lo conocemos. Quiero ir a ese lugar donde las personas se desvivan por sus ángeles guardianes, y que los ángeles tengan alas y vuelen por el mar. Ese lugar donde los cuentos e historias maravillosas tengan su espacio, pero no cerca mio, porque querría quedarme para siempre en sus castillos de príncipes y sapos y encantamientos.
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1 comentario:
Sí, lo había subido a mi blog anterior...
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