sábado, 8 de enero de 2011

ocho

Me siento mal, muy mal; y no es un pretexto para no vivir... muy lejos está de eso. ¡Cómo me gustaría no haberme dañado como lo hice! ¡Cómo me gustaría no ser yo, no vivir más, no quiero! Y cada día antes de acostarme imagino mil formas de destruirme... y acabo eligiendo NINGUNA. ¿Eso es elegir vivir? ¿El no poder morir? Me desagrado, y cada día más. Sobretodo en estos momentos en los que la sensibilidad me carcome el alma y la vida se me va por los poros de la piel. Tal vez mañana sea un mejor día, tal vez sea peor. Pero no quiero seguir viviendo con este miedo, con miedo a perder, miedo a ganar, miedo a no ser, miedo a existir. Me tengo miedo a mí misma y a lo que puede llegar a ocurrirme. Y no encuentro otras palabras para describir lo que siento, porque no siento más que pain (¿por qué lo dije en inglés?); la mayoría de las veces no existen palabras que salgan y se pueda entender qué quiero decir. Actúo y me arrepiento, camino y me vuelvo, inhalo y exhalo... todo es un ida y vuelta, y ya estoy cansada de pasar una y otra vez por lo mismo, estoy cansada de no querer vivir, aún con todas las posibilidades que esta (FUCKING) vida me dio.
Quiero dejar de escribir, pero día tras día agarro mis hojas, mis biromes y sigo... para intentar seguir con mi vida. Y aún así tengo todo adentro mío; el peso que llevo hoy es la más grande carga con la que había tenido que lidiar desde que mi memoria funciona.

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