sábado, 25 de diciembre de 2010

uno

Y ¿cómo sigo? Si lo único que quiero es D E S A P A R E C E R. 
¿Qué implica eso, desaparecer? Salir, salir de donde estoy, salir de mi burbuja marciana e irme a un estado de paz total con mi alma y mi cuerpo enteros, cosa que hoy en día me parece imposible. Mi alma se muere de a poco y no sé cómo ayudarla. Busco amor, lo encuentro pero es él el que no logra dar con mi espíritu agonizante. Me tiro al vacío por varios segundos y encuentro paz, paz plena, me olvido de mi alrededor, me olvido que existo; sólo hay dolor, dolor que me hace percibir que aún sobrevivo y que mi alma aún sigue consumiéndose, ya a un paso de morir, ya muy cerca de su deceso. Vuelvo, doy vueltas en mi cabeza tratando de encontrar ese hilo con el que mi corazón es manipulado como un muñeco de madera por un ventrílocuo oscuro, sombrío. El presente es caos, confusión. Mi alma muere pero yo sigo viva, sigo respirando, sigo pensando, mi corazón sigue latiendo, y mis manos siguen buscando con desesperación eso que me une a la realidad, a mi existencia.

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