sábado, 25 de diciembre de 2010

tres

Estoy desapareciendo. Mi alma ya lo hizo mucho tiempo atrás, me abandonó, se fue de mi lado y dejó a mi cuerpo agonizando. Ahora es el turno de mis venas, de mi sangre, de mi desesperación. Ya no importa si vivo o muero, si me veo o ya no, si el espejo refleja mis ojos o veo a través de él. Siento que ya no existo... para mi no existo, para la gente a mi alrededor voy desvaneciéndome de a poco. Cada paso que doy, cada mirada de reojo hacia atrás, cada huella borrada por el viento que no sopla.

No hay comentarios: