sábado, 25 de diciembre de 2010

dos

Por más que intente, por más que observe más detalladamente que lo normal, por más que repare en detalles, quizás, sin importancia, no logro sobreponerME ante tu cuerpo, ante tus ojos convincentes, ante tus manos ardientes, ante tus caprichos, antojos, fantasías. Ya no logro distinguirme del montón; ahora pertenezco a la misma especie, clase y categoría que las demás. No sé cuál es la divergencia entre mi cuerpo y los otros cuerpos, entre mi alma y las otras tantas que pasaron por tu triste historia, esas que ya cayeron al olvido. Quiero volver a ser YO, quiero volver a vivir o morir por mi; quiero decidir YO si me extingo o si sigo sobreviviendo. No quiero depender más de tu cuerpo, de tu pasión, de tu calor. No quiero necesitar morir para estar a tu lado. No quiero servir ante tus órdenes de amo, como un dogo adiestrado. No quiero someterme más ante tus enojos. Y sé que voy a volver a creer en mí cuando deje de pensar en vos, cuando dejes de ser mi razón, mi propósito, mi intención, mi meta, mi fin.

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