Una cosa es SABER que existe alguien out there que podría ser tu hermana, que tiene tu sangre, pero que, al fin y al cabo, está lejos, no la vas a conocer. Otra cosa totalmente distinta es conocerla, hablar, y sentir cómo se te revuelve todo el estómago. No sé qué pensar ni qué hacer ni qué decir. Las vueltas de la vida, DIOS MIO.
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