miércoles, 21 de marzo de 2012
doscientos
Hoy fue un día distinto. Me agarró un ataque de pánico; me había pasado una vez, pero había sido bien leve, este fue peor, con llantos y demás. Hay algo adentro de mi cerebro que no me está dejando actuar normalmente, algo hace que mi corazón lata más despacio, algo me obliga a no dejar de pensar. Creo que no funciono, no estoy funcionando. Lo peor es que el ataque me agarró a dos cuadras de la facu, por lo que no pude ir a cursar porque ni siquiera lo pensé en ese momento. Sentía que mis músculos no respondían, que mi boca se cerraba, y que mi corazón se iba a encerrando cada vez un poco más en sí mismo. Me costó respirar y, para cuando pude, me puse a llorar, de los nervios, el miedo, la insatisfacción, el dolor. No paro de pensar y de pensar, me estoy volviendo loca, estoy muchísimo peor que antes, y estoy así porque yo quiero, me lo permito, y me obligo. Perdón.
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