miércoles, 13 de noviembre de 2013

doscientos ochenta y uno

Nada se olvida; de eso estoy segura. ¿Por qué no confiar en que la mente es sabia? Nuestro cerebro sabe qué es malo y qué es bueno para nosotros. ¿Por qué no confiar en alguien más? No lo sé. Simplemente me cuesta.

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