Mi cuerpo en el piso, mis manos tiemblan al darme cuenta de que ahí abajo, amortiguando mi caída, no hay nadie. Mil preguntas rondan por mi cabeza. No puedo responder. Mis palabras salen en silencio.
Me prendo un pucho. Suspiro. Me prendo otro. Por una hendija de la ventana entra una rafaguita de viento que me hace cerrar los ojos para sentir el aire que recorre mi nuca. Viento que luego baja hasta mis manos y me hace tipear tu nombre. Por alguna razón está tu nombre tipeado en un block de notas. Tu nombre. Solo. Sólo tu nombre solo.
1 comentario:
Agrego una cuota de patetismo al comentar: qué lindo hubiera sido que ese nombre fuera el mío. Qué horror.
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