jueves, 26 de julio de 2012

doscientos veintiocho

No quiero que te enteres que te estoy hablando a vos, voy a decirlo al viento y que te envuelva, asì, el rumor. Y que en las noches, al dormir, te ronden los fantasmas y el miedo. Que te hable tu conciencia y creas que haya sido Dios. Ya no te quiero, no siento nada, soy tan vacío como el silencio de tu cara. Ya no te quiero, estás marcada. Vos me enseñaste a dar silencio por amor. Yo quiero que te enteres que la gente ya escuchó que te cambió la suerte y que sepan lo que sos; y sientas que en el aire hay algo frio dando vueltas y vueltas. Que vivas presintiendo que algo malo te tocó. Ya no te quiero, ya ni te odio. Vos me enseñaste a dar silencio por amor.

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