sábado, 2 de junio de 2012

doscientos dieciocho

Ayer fue un día de anormalidades. Tuve una de las mejores noches de mi vida. Tierna, linda, nos dijimos cosas lindas y nos abrazamos en la oscuridad. No sé si la extraño como novia, sin embargo me encanta dormir con ella, aunque quiera dormir cucharita, aunque me toque los pies, aunque sea difícil levantarla. Es una sensación que nunca sentí con nadie, sensación de ternura, de seguridad... sensación de perfección. Igual, no pasa nada, a la mañana siguiente se me pasa.

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