A veces, de repente, siento que nadie me entiende, que todo se vuelve en mi contra, todo me agobia. Pago con la gente que más quiero lo que noto sin motivo, entonces ni siquiera siento lo que digo. Camino triste, cavizbaja y seria. No necesito nada; déjame estar sola, en serio. Cuando estoy a solas pienso en quitarme del medio, me juro a mi misma sonreír, pero no hay remedio. A veces no consigo deshacerme de esta culpa, trato de seguir luchando, pero aveces paso. Es tan duro despertar y ver que nada cambia, que todo cuanto haga será tan sólo un fracaso. A veces miro todo cuanto tengo y no me basta. Me da miedo seguir avanzando, creciendo, sufriendo cada día por el amor y la pasta, porque sé que nada es para siempre y que todo se gasta. Intento mejorar como persona cada día. Hablo conmigo y me digo "Lu, ¡reacciona!". Me propongo demasiadas metas en mi vida, pero nada cambia, todo sigue igual, nada funciona. Me pregunto absurdamente cosas que no entiendo "¿Cuál es mi lugar?" "¿A dónde voy?" "¿Qué estoy haciendo?". Siguen pasando los años y voy comprendiendo que lo único que se larga y no vuelve nunca es el tiempo. Mi mundo no gira y me cuesta sentir; el sol ya no brilla no sé a dónde ir. Ya no sé decidir mi manera de vivir, y entre suspiros, sola, esperaré a mi fin. Mi mundo no gira y me cuesta sentir; el sol ya no brilla, no sé a dónde ir. Lágrimas me arañan y siento mi alma vacía, voces que me gritan que no existe una salida. Me da rabia no poder ser como quiero ser, ver la vida de la forma en que jamás la quise ver, actuar de otra manera, tener otro parecer, no hacer aquello que quiero por el temor a perder. Sin darme cuenta convertirme en otra cosa totalmente diferente a aquello que prometí. Dije que nunca lo haría, que ni lo imaginaría; un mal día me despierto y admito que soy así. Odio los domingos, no me gustan para nada, están para recordar los errores que tuve. Mis sueños se largan, se quedan en las nubes. ¿Quieres un consejo? Pase lo que pase, nunca dudes. Odio este presente, este momento, lo presiento, amanece como siempre y luego queda anochecer. Cada domingo me recuerda ese tipo de persona con la que siempre he soñado y que nunca he podido ser. No puedo aliviarme, no intentes ayudarme; sé que soy la responsable y nunca paro de culparme, no dejo de complicarme, pido largarme sola, y si fuera así pediría que alguien viniera a buscarme. Otro día sin respuesta, sin nada para curarme, cada vez hay menos tiempo y no paro de preguntarme. A veces pienso que estoy loca y yo necesito expresarme; ésta es la única manera que tengo para explicarme.
Es muy duro seguir asé y ¿qué me queda? ¿vivir soñando? No creo que se pueda. Suelo cumplir años sin saber lo que me espera; muy poca alegría dentro, demasiada pena fuera. No funciona así, funciona por impresiones. Somos ilusiones, sensaciones y emociones. Sé que pasare mi vida atada a una triste historia, pero el resto de la gente pensará que son canciones.
¡Quiero marcharme de aquí, saltar y vivir, escapar de esta depresión, dejar de sufrir, pasar del ayer, sonreír y hasta seguir caminado sin pensar en nada y tan solo fluir, notar que por una sola vez puedo ser feliz, ver a mi familia bien, escuchar que no se acaba, despertar con ilusión y que lo primero que vea cada mañana a mi lado sólo sea su mirada! ¡Quiero vivir cada sueño, que por una vez se cumplan, que salgan las cosas bien y dejar de sentir la culpa, sentirme orgulloso, alegre y vivo, que la tristeza y la pena sientan lo que yo he sentido, alcanzar cada promesa que hice un día conmigo misma y decir "se acabó porque ya lo he conseguido"!
Mi mundo no gira y me cuesta sentir; el sol ya no brilla no sé a dónde ir. Ya no sé decidir mi manera de vivir,
y entre suspiros sola esperaré a mi fin. Mi mundo no gira y me cuesta sentir; el sol ya no brilla no sé a dónde ir. Lágrimas me arañan y siento mi alma vacía, voces que me gritan que no existe una salida.
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